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Shimano en la historia del Tour de Francia

En el transcurso de los años, el Tour de Francia ha sido el mejor laboratorio de pruebas para los componentes de Shimano. Desde la introducción de las manetas de cambio STI y los pedales SPD hasta los cambios y frenos de disco electrónicos Di2, la empresa no ha dejado de innovar para superar los límites del ciclismo y crear, con ello, momentos inolvidables para todos los amantes de este deporte.

1991: Victoria en Alpe d’Huez con pedales SPD

Shimano presentó su primer sistema de pedales automáticos SPD (Shimano Pedalling Dynamics) en 1990. Esta innovación incluía una pequeña cala sujeta a la zapatilla a través de un hueco de la suela para engancharse a los pedales SPD. De esta forma, los ciclistas podían transmitir potencia a los pedales más eficazmente (además de ser capaces de tirar de ellos durante los ascensos para mejorar aún más la cadencia), ya que sus pies siempre se encontraban en posición correcta sobre el eje del pedal.

Esta innovación, en uso todavía, mejoró enormemente la velocidad sobre la bicicleta, por no mencionar la ventaja de saber que las zapatillas estaban bien sujetas a los pedales incluso en superficies mojadas o resbaladizas.

A partir de entonces, los anticuados pedales con rastrales pasaron a la historia. Lo que nadie ha podido olvidar es la etapa épica de Alpe d’Huez en 1991, en la que el campeón italiano Gianni Bugno se alzó con la victoria con mucho estilo rebasando a Miguel Induráin sobre sus pedales SPD y vistiendo uno de los maillots más bonitos que existen: el del Campeón de Italia de Ciclismo. Ese mismo año, Bugno llegó a sustituir la maglia tricolore por un maillot arcoíris.

1991: El cambio STI se pone en cabeza

Presentadas en 1990, las manetas de cambio “Shimano Total Integration” (STI) revolucionaron por completo el mundo del ciclismo. Combinaban cambio y freno en el mismo componente, dando origen a las emblemáticas palancas de doble control desde el manillar que ahora nos resultan tan familiares. También obligó a rediseñar totalmente el manillar sobre el que los ciclistas apoyaban las manos haciéndolo mucho más cómodo que hasta entonces. La principal ventaja fue que ahora los ciclistas podían ajustar las marchas sin quitar las manos del manillar: un enorme paso adelante desde las palancas de control en el tubo vertical tan habituales en el pasado.

Para el Tour de Francia de 1991, Shimano recurrió a muchos veteranos del pelotón para probar el sistema de cambio STI. Sus hallazgos fueron evaluados e implementados en las versiones puestas a disposición del gran público poco después. El portento australiano Phil Anderson fue uno de los ciclistas de prueba originales, alzándose con la victoria en la etapa de Quimper del Tour del 91 y haciendo aún más patente la supremacía de las nuevas manetas de cambio STI sobre las anteriores. No cabe duda de que este sistema ayudó a Shimano a convertirse en el fabricante líder de grupos.

 

1999: Victoria estadounidense con Dura-Ace 7700

Cuando un ciclista de Texas cruzó la línea de meta en París enfundado en el maillot amarillo, fue la primera vez que una bicicleta equipada con Dura-Ace 7700 ganaba el Tour. Tras varias batallas legales su nombre ha desaparecido de los registros oficiales, pero en su momento supuso un punto de inflexión para Dura-Ace, componente insignia de Shimano cuya historia comenzó en 1973. En aquel momento, fue el primer intento de Shimano de hacerse un hueco en el nicho de grupos de competición en carretera utilizando aluminio.

 La serie 7700 se produjo entre 1996 y 2004 y, aunque el grupo de 9 velocidades carecía de la maestría de la serie 7400 o el refinamiento de su sucesor el 7800, que cierto tejano ganara el Tour sirvió para sentar las bases del grupo que todos los ciclistas querían utilizar.

2007: 10 velocidades para El Pistolero

Como las anulaciones retroactivas de títulos eliminan los recuerdos, tenemos que recurrir a la victoria de Alberto Contador de 2007 como primer ciclista en ganar oficialmente usando Dura-Ace. En este momento, el Dura-Ace 7800 de 10 velocidades había llegado al mercado acompañado del eslogan “100 % power efficiency”. Incluía el emblemático juego de bielas Hollowtech II, que presentaba un eje pedalier más grande, ligero y rígido, además de ergonomía mejorada, manetas de doble control y, por supuesto, una transmisión de 10 velocidades que ofrecía una relación de marchas más amplia.

Tras llevar el maillot blanco durante días, Contador usó su clásico estilo de escalada para imponerse a Rasmussen en una ardua etapa hasta la cima de Plateau de Beille antes de despojar al danés del maillot amarillo unas jornadas después. El Pistolero continuó hasta llegar a París vestido de amarillo en la primera de sus dos victorias en la clasificación general.

2011: Evans y la electrónica

Tras batallar con Andy Schleck en los Alpes, Cadel Evans consiguió finalmente el maillot amarillo durante la contrarreloj de la penúltima etapa y se convirtió en el primer corredor en ganar el Tour utilizando el grupo Dura-Ace Di2 (Digital Integrated Intelligence).

El primer sistema de cambio eléctrico de Shimano mejoraba la experiencia de cambio de marchas con respecto al antiguo sistema mecánico. El cambio se volvió más preciso, rápido y ligero, y el sistema Di2,  sin los tradicionales cables de acero,  hacía desaparecer la necesidad de supervisar y reparar el cable de cambio.  También era más idóneo para trabajar bajo presión, así que Cadel no tuvo que preocuparse por las marchas y pudo concentrarse plenamente en la contrarreloj de su vida.

 

2012: Supremacía de Dura-Ace 9000

El enigmático Wiggins ganó las dos contrarreloj del Tour de Francia de 2012, lo que le ayudó a convertirse en el primer británico en ganar la competición.

El equipo Sky dominó completamente la carrera ese año, con Chris Froome ocupando el segundo lugar en la clasificación final. Para la nueva serie Dura-Ace 9000 de 11 velocidades, la transmisión se rediseñó completamente en todos los sistemas.

Shimano llevaba tres años estudiando la biela de cuatro brazos y la había probado en los 18 meses anteriores al Tour de Franca. El nuevo diseño de cuatro brazos del juego de bielas enviaba la fuerza hacia dónde llegaba la mayoría de potencia en cada pedalada, mejorando tanto la eficiencia como la durabilidad. También se introdujeron nuevos cables de cambio con revestimiento polimérico para facilitar el funcionamiento. Sin duda, contribuyeron a que el equipo Sky dominara completamente la carrera ese año, con Chris Froome en el segundo lugar de la clasificación general por detrás de Wiggins.

2017: La llegada de los frenos de disco

En 2017, el portento alemán de schöne haare ganó el sprint en Lieja, la primera de sus cinco victorias con los frenos de disco R9170 de Shimano de ese Tour, que demostraban que en el ciclismo profesional hay cabida para un sistema de freno seguro y moderno.

El R9170 fue el primer grupo dura-ace integral con cambio electrónico y frenos de disco hidráulicos, que facilitan el control de frenada en condiciones difíciles y ejercen la potencia exacta necesaria para adaptarse a cualquier situación. La serie R9170 incorpora pinzas más pequeñas y ligeras, y cada disco utiliza una nueva configuración de la tecnología “freeza” de shimano: una lámina de aluminio montada entre acero inoxidable. El aluminio del disco, con aletas y un área de superficie mayor, expulsa y disipa el calor que se genera durante la frenada. Los frenos de disco son un elemento de seguridad ideal para los ciclistas profesionales, porque como ya hemos visto, los materiales y componentes están en constante evolución, así que el propio deporte no debe quedarse atrás, ni en mentalidad ni en normativa. Por un futuro prometedor.

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