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La Rioja Bike Race presented by Shimano desde dentro, por Cor Van Leeuwen

Pues aquí estoy, cansado pero muy satisfecho después de tres fantásticas jornadas de intensa competición MTB, exigentes subidas que no parecían tener fin e increíbles descensos por unos parajes inigualable. Ésta es a grandes rasgos mi valoración de La Rioja Bike Race, una carrera de primer nivel UCI en la que he participado gracias a mis amigos de Macario Llorente, distribuidor de Shimano en España.

A continuación, os relato mi experiencia desde dentro de carrera.

El año pasado participé en la Andalucía Bike Race presented by Shimano, de nuevo gracias a mis colegas de Macario. Una carrera alucinante de 6 días dónde descubrí y disfruté los senderos españoles, sin olvidarnos por supuesto de la cultura y la gastronomía.

Por aquel entonces ya me hablaron de La Rioja Bike Race y gracias a mi experiencia vivida en Andalucía, decidí echarle un ojo a la carrera. Me encanta montar en bicicleta y disfruto una buena copa de vino, por lo que en ese momento me pareció la combinación perfecta. Tras estos tres días, confirmo que mis pesquisas eran correctas.

Me decidí a preparar La Rioja Bike Race junto con mi compañero de fatigas Maarten Mandesmakers (ya participamos en la Andalucía en modalidad parejas el año pasado), representando el equipo de Shimano Europa.

Etapa 0, 24 horas para el comienzo de la prueba

El mismo jueves antes de la carrera, cogimos un vuelo desde Amsterdam a Bilbao, dónde alquilamos un coche camino de Logroño. Un trayecto agradable, dónde ya pudimos vislumbrar el hipnótico paisaje de viñedos, campos y campos llenos de viñas. Llegamos a una buena hora a Logroño, el cielo amenazaba tormenta pero parecía que por el momento nos daría una tregua. Nos dirigimos a la zona azul que Shimano, como patrocinador principal del evento tenía preparada dentro paddock para saludar a nuestros compañeros de Shimano España y poner a punto nuestras bicicletas. Este servicio técnico corre a cargo de los #CochesAzules, un servicio gratuito para todos los corredores inscritos en la carrera. Son 10 de los mejores mecánicos del panorama nacional que cubren el servicio técnico de La Vuelta ciclista a España, entre otras carreras.

Un plus de tranquilidad para los corredores, que sabemos que harán todo lo posible para que terminemos la carrera de la mejor forma posible, en el caso suframos alguna avería.

La organización hace un trabajo impecable y solo tardamos 10 minutos en retirar el dorsal, firmar el manifiesto ciclista de Pearl Izumi y recoger nuestro polo conmemorativo de la carrera. El resto del día fue tranquilo, una salida relajada en bicicletas para estirar las piernas, asegurarnos que la bici funcionaba perfectamente y calmar un poco los nervios del día antes.

Etapa 1, fuera nervios, ya estábamos en La Rioja Bike Race:

Después del madrugón y un generoso desayuno, vamos a la línea de salida con ganas de comenzar a rodar, concentrados y esperando el pistoletazo de salida. A las 10 en punto de la mañana comienza la carrera, la cuarta edición de La Rioja Bike Race está en marcha, más de 1000 corredores salimos muy rápido para conseguir una buena posición antes de las primeras dificultades.

Vivo en Holanda, y como os imagináis, las montañas brillan por su ausencia. Venir a la Rioja significa superar gran desnivel y encontrarte algún repecho importante de repente. Por lo menos, disfruto muchísimo descubriendo nuevos caminos en la montaña, por lo que me encontraba en mi salsa.

La primera subida del día fue muy dura, pero las vistas desde arriba bien lo merecía: naturaleza en estado puro en una increíble vista 360º. El descenso discurrió por un sendero técnico y muy divertido antes de coger la pista que nos devolvía a Logroño. Tengo que decir que sufrí un poco en esta primera etapa, la cabeza de carrera volaba y el intentar no perder mucho tiempo, me hizo formar la máquina. Me alegré al llegar a meta con un tiempo de 3 horas 32 minutos y 56 segundos, a menos de 30 minutos del actual bronce olímpico de XC en Rio de Janeiro y embajador de la carrera, el español Carlos Coloma.

En general, un gran día de mucha diversión sobre la bicicleta en uno de los parajes más bonitos por los que he montado en bici. Para cenar, en horario español, nuestros amigos de Macario decidiron que era un buen momento para hacer un tour de pinchos y vinos por la famosísima Calle Laurel, un lugar encantador, dónde decenas de pequeñas tabernas se juntan para ofrecer los pinchos estrella de la zona y una amplia selección de vinos de la tierra. Disfrutamos muchísimo degustando la gastronomía riojana y compartiendo algo de tiempo con nuestros colegas de Macario, en un ambiente mucho más distendido.

Etapa 2, mala suerte con los pinchazos en la etapa reina

Ya estábamos en la etapa reina, por lo que decidí desayunar algo más para conseguir energía suficiente y no sufrir ninguna pájara en carrera.

La salida fue nuevamente muy rápida y fui capaz de meterme en el grupo de delante. Tras los primeros 20 kilómetros, la etapa empezaba a coger altura rápidamente por lo que preferí no quemarme y llevar mi propio ritmo. Sin duda un acierto, ya que me permitió tener una subida muy buena hasta la cima. Me sentía muy bien de piernas y disfrutaba cada minuto sobre la bicicleta. Los kilómetros iban cayendo casi sin enterarme y una vez arriba las vistas eran incluso más impresionantes que el primer día. El descenso, sin palabras. Uno de los más espectaculares que he disfrutado, sin llegar a ser muy técnico, perfecto para sacar el máximo rendimiento a mi Trek Top Fuel montada con XTR Di2 de Shimano.

Desafortunadamente, tuve un pinchazo justo 1 kilómetro después del avituallamiento 2. Le metí algo de presión y líquido anti pinchazos y parecía que funcionaba. Tres kilómetros más tarde volví a sufrir otro pinchazo, no me lo podía creer. Esta vez había el pinchazo era bastante grande y tuve que poner una cámara nueva, pero para colmo la bomba no funcionaba. Por suerte, mi compañero Maarten me dejó la suya cuando me adelantó y me salvó la carrera. Pude seguir, pero ya había perdido mucho tiempo y muchas posiciones. Después de estos momentos de tensión ya no encontraba mi ritmo y mi disgusto iba en aumento. Aun así y después de unos kilómetros conseguí olvidar esos malos momentos y recuperar sensaciones, volviendo a tener la sensación de velocidad y disfrute en carrera. Una vez más cruzaba la línea de meta acordándome del asombroso recorrido. Mañana ya era el último día y estaba listo para darlo todo!

Etapa 3, ya estaba casi hecho, 50 kilómetros faltaban para proclamarme finisher

La alarma volvió a sonar sobre las 6:45 y el cuerpo sentía ya el desgaste de las etapas anteriores. Sin embargo, ya en el cajón de salida tenía ganas de rock and roll y de irme de La Rioja Bike Race con la sensación de haberlo dado todo.

Hice una muy buena salida y conseguí meterme nuevamente en el grupo de cabeza durante los primeros 20 kilómetros. Esto cambió cuando empezamos a subir el primer gran repechón de la jornada. Una pista sin mucha dificultad técnica, pero con una pendiente pronunciada durante un kilómetro aproximadamente que provocó que el pelotón se rompiera. Se produjo una sensación extraña, todo el mundo ahí sufriendo de lo lindo pero sin poder quitar esa sensación de disfrute.

Después del kilómetro 31 de la etapa, por fin llegamos a la cima y tocaba aprovechar uno de los últimos tramos de terreno favorable para llegar al segundo avituallamiento del día, dónde pude rellenar el bidón y recibir los ánimos por parte del equipo de #CochesAzules de Shimano. Los últimos 25 kilómetros fueron relativamente fáciles pudiendo disfrutar de los bellos paisajes entre viñedos de La Rioja. Después de 3 días de carrera cruzaba la línea de meta con una sensación de satisfacción y fortuna.

Tengo que decir que me quedé muy impresionado por la Organización de carrera, un trabajo increíble para encontrar todos esos senderos, marcar el circuito y contar con un importante número de voluntarios que ayudaron al buen desarrollo de la prueba. Contar con Shimano como patrocinador principal de la carrera, es sin duda un gran aliciente para todos los corredores. Sin el soporte técnico de los #CochesAzules (3 zonas de asistencia en cada etapa, además de la salida y llegada) muchos corredores no habrían podido terminar la carrera.

Echando la vista atrás y recordando lo vivido durante estos tres días, sólo tengo una misión: animar a todos mis amigos a participar en la próxima edición de La Rioja Bike Race presented by Shimano 2018.

Muchas gracias a los organizadores y a mis amigos de Macario-Shimano por el excelente trabajo.

Yo lo tengo claro, nos vemos el año que viene en la línea de salida!

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