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Shimano y la Vuelta a España

Desde su inicio en 1935, la Vuelta a España ha cautivado a los seguidores del ciclismo. El paisaje y la cultura únicos de España, junto con el prestigio de una Gran Vuelta de tres semanas, nos ha proporcionado muchos momentos para el recuerdo. La Vuelta a España, la de menor antigüedad de las tres Grandes Vueltas, posiblemente haya sido también la más innovadora al introducir constantemente nuevas ideas para animar la competición. Desde la década de los 90, Shimano ha ayudado a multitud de ciclistas a hacerse con victorias generales y de etapas. A continuación, proporcionamos una breve selección de algunas de nuestras favoritas.

Toni Rominger. Sexta etapa, 1994.

El ciclista suizo Tony Rominger podría haber ganado el Tour de Francia de no ser porque el punto más álgido de su carrera coincidió con el de Miguel Indurain. No obstante, Rominger ganó el Giro de Italia en 1995 y tres ediciones de la Vuelta a España entre 1993 y 1995.

El estilo de Rominger era parecido al de Indurain: contaba con una fuerza motora impresionante capaz de rendir en contrarrelojes y en puertos de montaña. En 1994, el suizo batió el récord de la hora en el velódromo de Burdeos.

La edición de 1994 de la Vuelta a España comenzó a finales de abril en Valladolid. Rominger, que competía con el legendario equipo Mapei, era el campeón vigente y el favorito indiscutible, e hizo valer su categoría al ganar el prólogo con una posición dominante. En la sexta etapa, en el ascenso a Sierra Nevada, Rominger aventajó casi dos minutos en su posición de líder cuando se escapó de su compatriota Alex Zülle, de Pedro Delgado y del resto de adversarios.

Con su maillot amarillo de líder y una sencilla gorra azul, y su director golpeando la puerta del coche de equipo a su paso, Rominger mantuvo un ritmo constante subido en su Colnago equipada con componentes de Dura-Ace.

Durante el resto de la carrera, Rominger ganó dos contrarrelojes y otras dos etapas de carretera. Como no podía ser de otra manera, lució el maillot amarillo durante todo el recorrido, desde Valladolid hasta la etapa final en Madrid.

Abraham Olano. Séptima etapa, 1995.

In 1995, la Unión Ciclista Internacional (UCI) reorganizó el calendario ciclista profesional y cambió la Vuelta a España de abril a las fechas actuales a finales de agosto. Una de las consecuencias de este cambio fue que el Campeonato Mundial de Ciclismo se pospusiese de agosto a finales de septiembre, con lo que la Vuelta a España se convirtió en una carrera preparatoria perfecta para aquellos que deseaban ganar un maillot arcoíris.

De hecho, Abraham Olano lo demostró en ese primer año. En Duitama (Colombia), en una de las rutas más duras de la historia del Campeonato Mundial, Olano se apropió de la victoria, por delante de Miguel Indurain y Marco Pantani. Ni siquiera un pinchazo a escasos kilómetros de la meta fue capaz de detenerle. En la contrarreloj que se había disputado antes esa misma semana, Indurain había ganado el oro y Olano la plata.

Seguramente, a los que hubieran visto la Vuelta a España, no les sorprendió. Olano, otro corredor del equipo Mapei con sus bicicletas Colnago azules, ahora famosas, terminó segundo y ganó las dos etapas de contrarreloj y el prólogo.

Tras su victoria en el prólogo en Zaragoza, Olano perdió el liderazgo en la clasificación general en favor de Laurent Jalabert. No obstante, en una primera semana basada principalmente en etapas de velocidad, las diferencias de tiempo seguían siendo escasas. La sexta etapa fue la más larga del recorrido, con un total de 230 km, pero la distancia sería el menor de los problemas del pelotón. La noche anterior, unos 45 ciclistas se intoxicaron —se cree que al consumir una salsa boloñesa o un helado en mal estado— y, durante la carrera, docenas de corredores sufrieron diarrea y náuseas. Ese día se produjeron numerosas paradas para el alivio de los contendientes.

Para Olano, la contrarreloj de 41 km que tenía lugar al día siguiente parecía también desahuciada cuando se vino abajo. Sin embargo, consiguió remontar y se hizo con la victoria al dejar atrás a Laurent Jalabert y Alex Zülle. El idilio de Olano con la Vuelta a España continuó al ganar la edición de 1998. Después de retirarse, se incorporó a la directiva de la organización, donde se encargó del diseño de algunas de las rutas más duras y difíciles que hemos presenciado en los últimos años.

Roberto Heras. 2000.

A principios del nuevo siglo, con 26 años y tres clasificaciones dentro de los diez primeros puestos en la Vuelta a España en su haber, Roberto Heras estaba listo para subirse al podio.

El maillot de líder, sin embargo, se le resistiría un poco. No fue hasta la decimocuarta etapa cuando Heras alcanzó al líder Ángel Casero. Después, dos días más tarde en el ascenso a Angliru, este ciclista menudo del equipo Kelme afianzó su liderazgo con bastantes minutos de ventaja. La victoria general parecía asegurada, pero Heras volvería a deleitarnos con una nueva exhibición del ciclismo más imponente.

La vigésima etapa era breve, pero con un incisivo puerto de montaña final desde Ávila hasta el Alto de Abantos, una subida de 13 km a las afueras de Madrid. Heras, compitiendo con la confianza de un corredor que está a punto de cumplir su destino y ganar una Gran Vuelta en casa, se enfrentó desde el principio a los ataques de Roberto Laiseka, de Euskatel, y Gilberto Simoni, de Lampre. Laiseka atacó repetidas veces y Simoni le acababa cogiendo cada vez. En el último kilómetro, los tres avanzaban muy lentamente mirándose entre sí, mientras Simoni les gesticulaba. Laiseka atacó de nuevo y, cuando Heras arrancó, calculó mal la última curva, tomó la línea equivocada y perdió la posición de líder. Su fuerza fue de tal calibre que, a pesar de ello, consiguió adelantar a sus rivales.

Heras ganaría la Vuelta a España tres veces más, al tiempo que corría como gregario de Lance Armstrong en el Tour de Francia. Corrió con U.S. Postal durante tres temporadas antes de pasarse a Liberty Seguros, donde finalizó su carrera.

Chris Horner. Décima etapa, 2013.

Con casi 42 años, Chris Horner apareció en la edición de 2013 de la Vuelta con 20 años de experiencia como ciclista profesional. Había ganado la Vuelta al País Vasco y el Tour de California, pero se le había resistido la victoria en una Gran Vuelta. Parecía poco probable que eso ocurriese en los últimos días de su carrera.

En 2013, con el equipo Radioshack-Leopard, Horner empezó con mal pie con una lesión que le obligó a bajarse de la bicicleta. Sin embargo, en agosto pudo retomarla de nuevo. La carrera comenzó en Galicia y Horner dejó claras sus intenciones al ganar la tercera etapa al Mirador de Lobeira. Consiguió el maillot rojo de líder, con lo que se convirtió en el ciclista de mayor edad de la historia en llevarlo, liderazgo que perdería al día siguiente ante Vincenzo Nibali.

Tras una semana de etapas tanto llanas como escarpadas, la gran oportunidad para Horner llegó en la décima etapa: un recorrido de 187 km desde Torredelcampo hasta Alto de Hazallanas. Era la primera etapa de montaña propiamente dicha de la carrera y las condiciones meteorológicas eran de calor extremo. Un grupo de diez corredores se había escapado bastante pronto, mientras que Fabian Cancellara había establecido un ritmo infernal al frente del pelotón para reducir al grupo en favor de su compañero de equipo Horner.

La ascensión del Alto de Hazallanas en Sierra Nevada tiene una fuerte pendiente y va surcando en todo momento la montaña. A medida que el resto de ciclistas que se habían escapado volvían al redil, Nibali y Daniel Moreno marcaron el ritmo al frente del grupo de favoritos. Con menos de 5 km por delante en la carrera, Horner se hizo a un lado tras valorarse el estado de sus contrincantes, con lo que pudo beneficiarse de una tregua al frente del grupo. Bailando sobre los pedales, se fue alejando paulatinamente. Más tarde, Nibali fue a por él, pero no pudo hacer nada para hacer retroceder al estadounidense. Horner ganó con una diferencia de 48 segundos con respecto al italiano, con Alejandro Valverde a más de un minuto.

Ahora ostentaba el título de haber sido el hombre de mayor edad en ganar una etapa en una Gran Vuelta. Además, diez días después se convertiría en el hombre de mayor edad de la historia en ganar una Gran Vuelta. En la últimas tres etapas finales de montaña, de una intensidad extrema, incluido el temido puerto de Angliru, Horner le sacó tiempo suficiente a Nibali para hacerse con la victoria general final en Madrid.

Tom Dumoulin. Novena etapa, 2015.

En el verano de 2015, Tom Dumoulin era conocido principalmente como contrarrelojista. Había ganado en esta disciplina una medalla de bronce en el Campeonato Mundial —concretamente, en Ponferrada en 2014— por detrás de Bradley Wiggins y Tony Martin, y era el actual campeón de Holanda. La primavera de 2015 había comenzado con un panorama prometedor, con una victoria en la contrarreloj de la Vuelta al País Vasco, así como en el prólogo y la contrarreloj de la Vuelta a Suiza. Sin embargo, sus resultados en el Tour de Francia habían sido desalentadores: después de que se le escapase la victoria en la primera contrarreloj en Utrecht, Dumoulin sufrió una caída en la tercera etapa y tuvo que retirarse.

En la edición de 2015 de la Vuelta a España, Dumoulin comenzó a demostrar sus cualidades, que pronto darían lugar a la gran figura de las Grandes Vueltas que conocemos hoy en día.

No era previsible que la novena etapa al Alto de Puig Llorença trajese consigo un vuelco en la clasificación general, en parte, porque el ascenso final era de solo 4 km. Los ciclistas del equipo Movistar Alejandro Valverde y Nairo Quintana iniciaron el ataque al comienzo de la subida, pero pronto sucumbieron debido al esfuerzo. Dumoulin era el siguiente y se había distancia de la mayor parte del grupo. Con un kilómetro por delante, se encontraba a la cabeza con la única compañía de Chris Froome y Joaquim Rodríguez. El ciclista del equipo Team Sky atacó y, cuando parecía dejar atrás a los otros dos corredores, Dumoulin exprimió sus últimas reservas de energía para alcanzar al británico, incrédulo. El neerlandés se hizo con la etapa y demostró al mundo del ciclismo que era más que un simple contrarrelojista.

Una semana después, en la contrarreloj de la decimoséptima etapa en Burgos, Dumoulin arrasó en la competición. Aventajó casi dos minutos a Fabio Aru y se convirtió en el nuevo líder de la clasificación general. Finalmente, sin embargo, los puertos de montaña finales fueron demasiado para Dumoulin, que acabó perdiendo más de cuatro minutos en la vigésima etapa frente a un Aru imparable y, con ello, la Vuelta a España. Sin embargo, se ganó el corazón de los aficionados al ciclismo de todo el mundo, una admiración que comenzaría con ese ataque inesperado en el Alto de Puig Llorença.