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El poder de la fe

La campaña #BELIEVE de Shimano consiste en ayudar a la gente a darse cuenta de que pueden hacer realidad sus sueños. Nadie ejemplifica mejor esta idea que la tercera y última ganadora de nuestra campaña, Julla Timan. Para ella, el ciclismo es una metáfora de su inmensa fe en ella misma y por qué decidió viajar por el mundo en pos de sus sueños.

En 2014, cuando tenía 23 años, Julla Timan todavía vivía en Manila, en Filipinas. En junio de ese año, se enteró de la campaña #BELIEVE de Shimano en Facebook y nos envió su sueño: salir en bicicleta con su ídolo Marianne Vos, la ciclista neerlandesa que ha ganado todo lo que se puede ganar en pista y en carretera.

Ese mismo año, una amiga de Julla que estaba en Hungría le avisó de que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el gobierno húngaro patrocinaban una beca universitaria. Julla estaba trabajando de vendedora para una empresa veterinaria de Manila, pero no pudo resistirse ante la oportunidad de estudiar en el extranjero con una beca.

«Lo envié y después lo olvidé por completo», nos contaba en una entrevista. Ese año, fue doblemente afortunada y, en cierto modo, la campaña #BELIEVE y la beca estaban conectadas. «No me di cuenta de que la campaña #BELIEVE estaba dirigida a personas que vivían en Europa». Para cuando Shimano le escribió para felicitarla, ya había conseguido la beca y se había trasladado a Hungría.

«Pensé: “¿esto es real?”. Porque cualquiera puede escribirme un mensaje, mi información en Internet es pública. Pero cuando me llamaron de Shimano, me pareció surrealista. Fue increíble, porque en Filipinas, cuando hablamos de ciclistas profesionales europeos, es como hablar sobre leyendas. Es prácticamente imposible llegar a estar cerca de ellos, teniendo en cuenta que estamos en la otra punta del planeta». Pero ella sí llegaría a estar cerca.

«Fue increíble, porque en Filipinas, cuando hablamos de ciclistas profesionales europeos, es como hablar sobre leyendas. Es prácticamente imposible llegar a estar cerca de ellos, teniendo en cuenta que estamos en la otra punta del planeta».

Las cosas buenas les pasan a quienes creen

El ciclismo en Manila no es para cobardes. Tienes que estar un poco loco, o ser muy listo, como Julla, y levantarte temprano. Muy temprano. «En un día de entrenamiento normal, me tenía que levantar antes de las 5 de la mañana para evitar el tráfico. A las 5.30, hay que estar a los pedales, antes de que la gente vaya a trabajar». En su entrenamiento habitual, recorría unos 40 km por la zona montañosa de Pásig, a las afueras de Manila. «A la hora que volvía a casa, el tráfico ya había empezado y podía ser francamente peligroso. No solo por los vehículos, también por la delincuencia callejera. Podían perseguirte mientras subías una cuesta para tratar de quitarte algo del bolsillo. Así son las cosas. Es un reto, pero te hace más fuerte».

Esta anécdota es reveladora. Julla nos habló de las coincidencias en su vida pero, en realidad, ella es una persona muy motivada y centrada, cualidades que consigue con el ciclismo, y no parece dejar nada al azar. Ella cree firmemente en sí misma y siempre ha sido fuerte en su vida. El ciclismo forma parte de todo esto. Es como una herramienta que utiliza para crear lo que ella llama «un mejor equilibrio en su vida». Equilibrio, fe, fuerza. Es lo que hace que algunas personas dejen atrás a sus familias, amigos y trabajos, persigan sus sueños y los alcancen.

Es casi como decir que las cosas buenas les pasan a quienes creen. Un año después de enviar su sueño a la campaña #BELIEVE de Shimano, Julla se encontró a punto de pasar un día a los pedales con Marianne Vos. «El primer momento en que la vi, pensé que me iba a sentir intimidada. Creo que es la misma sensación que tiene cualquier persona que está a punto de conocer a su ídolo. Pero cuando la conocí, me encontré a una persona con los pies en el suelo y todo fue muy bien. Me dio algunos consejos sobre el estilo de vida más adecuado para sacar el máximo partido del ciclismo».

«De hecho, ha influido en mi entusiasmo por la vida en general. Te recuerda cómo las pequeñas sorpresas de la vida pueden suponer un gran estímulo para todo tu ser. Y me gustó mucho llegar a conocer una faceta de Marianne que no aparece en las noticias, porque ella también me habló de su vida y de cómo pasa el tiempo fuera del ámbito del ciclismo».

El principal beneficio que obtuvo Julla del día que pasó con Marianne Vos es que ahora está mucho más motivada para continuar con su pasión por el ciclismo. «De hecho, ha influido en mi entusiasmo por la vida en general. Te recuerda cómo las pequeñas sorpresas de la vida pueden suponer un gran estímulo para todo tu ser. Y me gustó mucho llegar a conocer una faceta de Marianne que no aparece en las noticias, porque ella también me habló de su vida y de cómo pasa el tiempo fuera del ámbito del ciclismo».

Julla está en el último curso de sus estudios y quiere empezar a competir de nuevo cuando acabe. Le deseamos mucha suerte en el futuro aunque, en cierto modo, creemos que no le hace falta.