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Van der Poel en la lucha por renovar su maillot arcoíris

Mathieu van der Poel [BKCP-Corendon], el actual campeón del mundo de la élite masculina de ciclocross, avanza a buen ritmo para reclamar su título este domingo, en los Campeonatos del Mundo de 2016 que se celebrarán en Zolder, Bélgica.

En la prueba definitiva del domingo pasado, perteneciente a la Copa del Mundo de Hoogerheide, el corredor holandés dominó sin problemas la competición, cruzando la línea como una exhalación 48 segundos por delante del segundo corredor y principal rival, Wout van Aert, quien normalmente suele adaptarse mejor a los terrenos enlodados. “Esta pista no estaba realmente hecha para mí, pero si estoy en buena forma puedo afrontar cualquier terreno,” explicó Van der Poel directamente tras el evento. Pese a no estar considerado un experto en barro, este destacado ciclista de 21 años se está convirtiendo en un corredor muy completo, capaz de luchar por la victoria sobre cualquier tipo de terreno.

Según Van der Poel, ser un profesional del ciclocross es mucho más que un trabajo. “Para mí, el ciclocross es pura diversión, la búsqueda constante de los límites sobre la bicicleta. Cada carrera es distinta, cada pista y vuelta, diferentes. El trazado cambia constantemente, por lo que resulta divertido aplicar la mayor técnica posible y buscar tus límites en cada curva,” declara Van der Poel. Y añadía: “Con el ciclocross, siempre encuentro el modo de divertirme y, lo que es más importante, siempre disfruto lo que hago, de lo contrario sería imposible dedicar tantos años a la misma disciplina. Si no te gusta el ciclismo, nunca serás un gran ciclista, porque el sacrificio para alcanzar la cima es tremendo.”

Sin embargo, en el mundo de Van der Poel, este admite: “Para mí no son sacrificios si cruzo antes la línea de meta. Ganar carreras hace que todo merezca la pena, porque para eso me entreno precisamente; por eso vigilo lo que como, por eso descanso tanto. Todo cobra sentido cuando te haces con la victoria. Los ciclistas convertimos nuestra pasión, aquello que más nos gusta hacer, en nuestro modo de vida, y eso es sin duda lo más importante. Si después de media hora sobre el terreno ya estás cansado del ejercicio, te resultará muy difícil continuar otra hora más. Nunca mejorarás si no te esfuerzas al máximo cada día, si no añades un sprint adicional o algo parecido. Mi afición por el ciclocross...forma parte de mi modo de ser, creo.”

Su pasión por este deporte ciertamente resulta útil cuando se ve obligado a pasar largas horas sobre la bicicleta de carretera, fuera de temporada, sumadas a sus ejercicios de intervalos sobre el terreno. No obstante, durante la temporada de cross, reduce sus intervalos a esfuerzos de 2-5 minutos, a fin de reservarse para las competiciones del fin de semana. En términos de prioridades específicas de entrenamiento, Van der Poel destaca: “En primer lugar, la potencia es lo más importante. Justo después está la habilidad técnica, porque puedes ganar una carrera por tu competencia técnica, siempre que no la pierdas avanzando a un ritmo cardíaco más elevado. Con cada vuelta esto es cada vez más difícil, por el cansancio. En último lugar, se sitúan las aptitudes mentales, porque si ya tienes la fuerza y solidez técnica necesarias, puedes ganar una carrera cross con más de un minuto de ventaja. No obstante, las carreras rápidas son muy difíciles de ganar; ahí es donde debes utilizar la cabeza.”

Cuando se le pregunta a qué atribuye más su llegada a la cima de este deporte tan temprano en su carrera, Van der Poel menciona rápidamente su magnífica genética. Adrie, su padre, fue Campeón del Mundo de ciclocross en 1996, premio a sumar a su impresionante palmarés en carretera, incluyendo victorias en el Tour de Flandes, Liège–Bastogne–Liège, Amstel Gold, la Clásica de San Sebastián, Brabantse Pijl y varias etapas del Tour de Francia. El abuelo de Mathieu, el francés Raymond Poulidor, fue también un famoso ciclista de carretera ganador de competiciones como La Flèche Wallonne , Milán-San Remo, París-Niza y varias etapas del Tour de Francia, además de tres platas y cinco bronces por su actuación general en el Tour de Francia. Estas actuaciones generales le valieron el apodo de “El eterno segundón.”

Van der Poel concede con igual rapidez el mérito a su bicicleta STEVENS, equipada por Shimano, por llevarle primero a la línea de meta. “Sin duda, mi bicicleta es de una calidad excepcional. He logrado numerosas victorias con esta máquina. Es notablemente más ligera que la anterior y ha supuesto un cambio muy positivo para mí. También me encantan los discos de freno, dado que el aspecto más importante en una carrera de ciclocross es poder confiar en los frenos. Recientemente logré la victoria en el Superprestige Diegem, donde tuve ocasión de llevar mis frenos de disco al límite [superando en velocidad a Kevin Pauwels en la curva más determinante de esta carrera, en la vuelta final]. Antes, con los frenos cantilever, no podía haberlo hecho. Habría frenado con los ojos cerrados y hubiera trazado la curva en línea recta. Para mí es muy importante buscar y conocer mis límites. Ahora, con los frenos de disco, disfruto aún más del ciclocross porque sé con certeza que siempre puedo contar con los frenos,” explica Van der Poel. Y añade: “Desde que monto en bicicleta, los frenos de disco son sin duda, junto con el cambio electrónico Di2 [Shimano], la mejor innovación para este deporte. Me permite cambiar muy rápido y, en ciclocross, a menudo tenemos las manos gélidas, sin fuerzas para cambiar, pero con el Di2 solo tienes que empujar ligeramente y cambia; incluso cuando tienes que realizar un cambio del plato pequeño al grande.”

En cuanto al cambio de imagen y la combinación de colores de su STEVENS, del camuflaje de cazador del año pasado (representativo de sus tácticas de carrera), al artístico arcoíris símbolo de su título del mundo, al actual tema naranja holandés en honor de su reciente título nacional, Van der Poel declara con sentimentalismo: “El diseño también me motiva. Siempre tengo en cuenta el diseño, lo considero un elemento muy importante del ciclismo. El equipo me motiva constantemente con estos detalles. Saben perfectamente que pueden animarme a centrarme aún más en la carrera.”

Indudablemente, Van der Poel llevará consigo esta motivación adicional a los Campeonatos del Mundo del domingo, que guardan un significado especial para él. “Sencillamente, es el maillot más bonito y especial con el que competir, ¡sin duda! Es también el título de mayor nivel en el mundo del ciclocross. El hecho de poder vestirlo durante todo un año y que todos sepan que fuiste el mejor del mundo ese día...es algo verdaderamente único. Por eso haré todo lo posible por volver a ganarlo.” Además de su título actual, ha sido Campeón del Mundo junior en tres ocasiones: una vez en carretera y dos en ciclocross.

Pese a admitir sentir cierta presión externa para repetir la hazaña, también reflexiona: “El hecho de haber logrado ya el título de Campeón del Mundo me tranquiliza, aunque tengo que reconocer que me exijo mucho. Mi lesión de rodilla [cirugía incluida] provocó que me perdiera el comienzo de la temporada, pero tengo la sensación que este título la convertiría en una temporada de éxito. Esto demuestra la importancia de una única jornada, si un solo día puede dar la vuelta a toda una temporada.” Desde que Van der Poel regresara a la competición el 22 de noviembre en la Copa del Mundo de Koksijde, donde logró un impresionante tercer puesto, ha ganado nueve de las dieciséis competiciones en las que ha participado, incluyendo las cinco últimas. 

Ahora que se aproximan los Campeonatos del Mundo, su estrategia es bastante flexible. “Personalmente, todo es positivo. He demostrado que también puedo ganar una carrera en la última vuelta, como logré las últimas semanas. Para mí, eso supuso un impulso tremendo que me permitió tener la confianza de poder volver a ganar de esa forma. Lo ideal sería llegar a la última vuelta con una ventaja de medio minuto sobre el resto de los competidores, para estar prácticamente seguro de hacerme con el título de campeón del mundo. Eso es lo que logré en Tabor [Campeonatos del Mundo del año pasado], pero con mucha menos ventaja. Si puedes ganar con una ventaja tan reducida, la sensación que te embarga esos últimos metros hasta la meta es indescriptible.”

Algunos de los competidores de Van der Poel, incluyendo a Van Aert, partieron la semana pasada hacia España para centrarse en la última fase de su entrenamiento bajo cielos más soleados, mientras Van der Poel prefirió permanecer en casa, en Bélgica, y proseguir con su labor. Si su última victoria en la copa del mundo es un indicador, sin duda mereció la pena quedarse en Bélgica. “Estoy contento de haberme podido recuperar ya de esa dura semana de entrenamiento. Esta noche podré irme a la cama satisfecho. Prefiero entrenarme de este modo a terminar por detrás de otros corredores en el momento decisivo.”

¿Logrará Van der Poel renovar su maillot arcoíris? Pese a que solo el tiempo lo dirá, Paul Van Den Bosch, entrenador del corredor belga Sven Nys, lo resume con claridad: “Si Mathieu llega a la competición con las mismas piernas que tenía hoy [en la Copa del Mundo de Hoogerheide], necesitaremos intervención divina para ganarle.”

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